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lunes, 26 de marzo de 2018


Y llegamos a la 3ª y última parte de la entrevista a Bartolomé Seguí

Los que no hayáis tenido la oportunidad de leer las entradas anteriores, podéis hacer click en este enlace para leer la 1ª parte, y en este enlace para leer la 2ª parte.

En esta ocasión nos centraremos en preguntas sobre la forma de trabajo de Bartolomé, así como sobre la obra final y algunas cosillas más.

No digo más. Ya sabéis: Tomad asiento, poneos cómodos y disponeos a disfrutar con la lectura de lo que nos cuenta Bartolomé Seguí.


Entrevista a Bartolomé Seguí. 3ª y última parte


Sobre su forma de trabajar


  • En gran parte de tu obra trabajas con guionistas. ¿Prefieres trabajar en equipo? ¿Qué ventajas tiene para ti?

No es una cuestión de preferencias. Digamos que cuando alcanzo cierta madurez, me doy cuenta de que soy mejor dibujante que guionista, y que, si quiero seguir realizando una obra madura y con cierto peso, es mejor acompañarse de un profesional de la escritura y concentrarme en hacer lo mejor que sepa en mi parcela del equipo. En nuestro país, supongo que en parte por culpa de la crisis que siempre acompaña este medio, el dibujante ha acarreado normalmente con texto y dibujo. Y bastante bien en muchos casos.
Pero, saber dibujar no significa saber escribir, y yo reclamo el valor de la escritura en el cómic, como una parte tan o más importante que el dibujo. Es algo que tienen muy asumido en Francia, donde algunos guionistas son más valorados que los propios dibujantes. Rodearme de buenos guionistas supone tener ciertas garantías de que, al menos, en ese aspecto, el esqueleto de la obra será sólido. Tan sólo queda cumplir con mi parte lo mejor que sepa.

  • ¿Los diferentes proyectos vienen propuestos por el guionista o en alguna ocasión la idea surge por tu parte y pides a un compañero que te haga el guión?

En el caso de Felipe Hernández Cava, salvo algunos comentarios sobre preferencias de épocas o escenarios que me apetezca dibujar, la propuesta es 100% creación suya. Con Historias del barrio, únicamente empujé a Gabi a guionizar sus historias. Carvalho, me llegó cuando ya el guión estaba hecho.

Las serpientes ciegas
Esbozo de una viñeta
Las serpientes ciegas
Viñeta a lápiz
Las serpientes ciegas
Viñeta finalizada

  • ¿Cómo es ese trabajo en equipo? ¿Con todos ellos trabajas de igual manera o es diferente en cada caso? ¿La relación con el guionista dura durante todo el proceso?

Me gusta pensar que hay una confianza mutua entre el guionista y yo. Una seguridad en que cada uno pone todas sus aptitudes en hacer lo mejor posible su tarea. A partir de eso, una vez recibido el guión, necesito apropiarme de él, asimilarlo, y, olvidarme de que ese guión pertenece a otro. Necesito sentir cierto margen de libertad, aunque luego sea muy escrupuloso respetando las indicaciones.

  • ¿Intervienes de alguna manera en el guión?

No. Eso no quiere decir que, en el momento de la paginación no pueda introducir algunos cambios. Con Historias del barrio, el guión no estaba dividido por páginas, y eso me daba más libertad a la hora de desarrollar una escena. Pero en general, toco poco de los guiones.

Esbozo o boceto de una página de
Historias del barrio. Caminos

  • Una vez con el guión en la mano ¿cómo te documentas para el posterior diseño de personajes? ¿Su aspecto viene ya impuesto en el guión o tienes carta blanca en este tema? ¿Tomas como modelo alguna persona real para dibujar tus personajes?

Como he comentado antes, me gusta acudir a las referencias cinematográficas, así que, en cada nuevo trabajo, suelo comentar con el guionista qué actor o actriz sería el rostro ideal para cada personaje. No se trata de una imposición, pero me ayuda a la hora de imaginarme las reacciones de ese personaje.

  • Y ¿para documentarte sobre escenarios o decorados? ¿Realizas tú este trabajo o lo hace el guionista?

Cuando hacía mis historias costumbristas situadas en Barcelona, solía acudir a los escenarios para tomar apuntes, pero, con la aparición de Google y Google Street, esa parte del trabajo se ha simplificado. Hay veces en que el mismo guionista es quien me pasa esas localizaciones, y otras soy yo quien las busca.

Hágase el caos. Umbra
Esbozo
Hágase el caos. Umbra
Lápiz
Hágase el caos. Umbra
Color
  • Háblanos de tu sistema de trabajo a la hora de ponerte a dibujar. ¿Qué pasos sigues? ¿Boceto, lápiz, tinta, color?

En general hago primero en el ordenador una paginación para distribuir las viñetas, ver lo que ocupan los textos y situar los bocadillos. Hago una impresión de esa página a un tamaño muy pequeño (inferior a un A5), que me sirve para abocetar y situar, sin mucho detalle, lo que aparecerá en cada viñeta. Escaneo esa página y la imprimo al tamaño final para poder trabajar ya un lápiz definitivo con todos los detalles. Ese original definitivo es el que escaneo de nuevo para montar la página y comenzar con el color digital.

  • ¿Trabajas a mano o en el ordenador? ¿Qué herramientas utilizas?

La parte del dibujo es siempre manual. Me parece que el trazo digital, nunca será el mismo que el del lápiz o la pluma sobre el papel. Igual es cosa de piel, pero ya he llegado tarde para otra cosa. Para el color sí utilizo técnica digital; ahora bien, doy el color como lo daría si pintara realmente sobre papel. Siempre he trabajado con photoshop, eso sí, a un nivel de usuario más que básico. Ya me vale.

Las oscuras manos del olvido
Antes y después de darle color

  • ¿Cambias tu estilo gráfico o tu sistema de trabajo dependiendo de la temática de la obra?

Sí, como he comentado antes, me gusta adaptarme y probar estilos diferentes.

  • Aún trabajando con guionista, imagino que gran parte de tu trabajo se realiza en solitario. ¿Cómo se lleva esa soledad ante el papel o la pantalla del ordenador?

Dibujar es un trabajo solitario, y las nuevas tecnologías permiten la comunicación automática a distancia, así que, tanto con Gabi, Felipe o Hernán, apenas hemos necesitado vernos para trabajar en los proyectos en común. De hecho, con Ferran Aguiló, el guionista de la tira que dibujo para el periódico Última Hora de Mallorca, contactamos a diario vía whatsapp.

Una de las tiras cómicas que Bartolomé Seguí
realiza junto al guionista Ferran Aguiló
bajo el seudónimo de Tueldús
Para el periódico Última Hora de Mallorca.

  • En general ¿cuánto tiempo puede pasar desde que nace la idea de una historia hasta que finalmente se publica?

Un año y medio como mínimo. En algunos casos, más. ¿Quién dice que dibujar un cómic es fácil?

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Sobre la obra final, tal y como llega al lector


  • Una curiosidad personal ¿quién decide el título de tus obras? Por ejemplo, "Las serpientes ciegas" o "Las oscuras manos del olvido" me parecen unos grandes títulos; en mi caso particular solo por el título ya despierta mi interés sobre la obra.

Normalmente el guionista. Y ya me parece bien.

  • La portada es otro de los aspectos importantes ¿quién no compró un cómic en alguna ocasión por su portada? En tu caso particular, ¿quién decide la portada: los autores, el editor,..?

Ahí, puede haber de todo. Las editoriales pueden influir en que la cosa vaya de una determinada manera. Pero en mi caso, he sido yo quien ha acabado decidiendo. Y he de decir que siempre he tenido absoluta libertad para hacerlo. Cosa que siempre me ha extrañado, pues para mi es la parte más difícil del trabajo: sintetizar en una imagen la historia y que resulte atrayente para el lector.

Portadas de algunas de las obras más recientes de Bartolomé Seguí
Portada de Carvalho. Tatuaje

  • Aunque pueda parecer obvio, también es importante el texto que figura en la contraportada para saber un poco de qué trata la obra. Cuando hojeamos un cómic antes de decidir su adquisición, podemos a simple vista ver si nos gusta gráficamente, pero el único dato que nos da -ese libro que tenemos en nuestras manos- sobre el guión es precisamente ese texto de la contraportada. Para ti ¿qué es más importante el guión o los gráficos?

Como dibujante, en mis comienzos, eran los dibujos los que llamaban mi atención. Uno se fija en esos autores que admira (y quién sabe si aspira a emular algún día), cegado por un talento portentoso: Moebius, Breccia…
Con los años, descubres que en este medio tiene tanta o más importancia la narrativa que el dibujo, así que ahora me interesan autores que saben narrar, aunque dibujen peor. El dibujo por sí solo es únicamente virtuosismo.

  • ¿Los autores tenéis algún control sobre la edición de vuestra obra, en cuanto a su tamaño y formato del libro, el tipo de encuadernación, la calidad del papel utilizado, colores...? Es decir, ¿tenéis algún control sobre el producto final?

Supongo que hay de todo. Habrá autores que deciden controlar hasta el último aspecto de la edición. Yo, en ese sentido no soy nada quisquilloso y, salvo algunas sugerencias, confío plenamente en el criterio de los editores.

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Y, además...


  • ¿Qué tipo de obra te gusta llevar a cabo? ¿Alguna preferencia en cuanto a su temática o género?

La única exigencia que le pongo a un trabajo es que me interese lo que va a contar. Y que no sea un suplicio como dibujante. Por mucho que sea un género que me encanta, sería para mí una tortura dibujar un western: ¡odio dibujar caballos!

  • ¿De qué obra (u obras) te sientes más satisfecho o más orgulloso? ¿Por qué?

Me siento satisfecho e insatisfecho de todas a partes iguales. Las disfruto mientras las dibujo, pero, una vez impresas, sólo veo cosas que mejoraría. Pero no reniego de ninguno de mis trabajos y los asumo a todos con sus deficiencias como parte de una constante evolución como autor. Si tengo que escoger una, diría que Historias del barrio.

  • ¿Qué me dices de “La superioridad” o “Ven que te mate”, obras tuyas que no llegaron a ver la luz? No sé si habrá alguna más por tus cajones. En cualquier caso, ¿llegarán a publicarse algún día?

Ya me gustaría que sí, porque son dos trabajos de los que estoy totalmente convencido de su interés; pero son obras inacabadas, que necesitan de su respectivo tiempo para acabarlas, y eso es lo complicado en estos momentos.

Una página de La superioridad
Obra inconclusa de Bartolomé Seguí y Felipe Hernández Cava

  • ¿Cómo ves como autor el panorama actual de la historieta en España? Creo que es una época dulce para el aficionado por varios motivos, pero ¿también lo es para los autores?

Para el aficionado, sin duda. Estamos viviendo posiblemente una segunda época dorada del cómic, con multitud de propuestas interesantes. Con enorme variedad de temas y estilos, y, finalmente, con cierto prestigio o reconocimiento que avala al medio como un arte más: aparecen propuestas en los museos, la prensa nos trata bien, y ya pocos se atreven a descalificar al cómic.
Para la mayoría de autores ya no lo tengo tan claro. Es evidente que vivir de la cultura, ya seas escritor, cineasta o pintor no es fácil. Así que dudo que nadie se meta a dibujante de cómic pensando en hacerse rico.
Nuestro sueldo, como el de los escritores, viene marcado por el 10% del PVP de nuestras obras, y la tirada media en España apenas supera los 1.500 ejemplares. No se trata de ponernos dramáticos, pero con anticipos que rozan los 2.000€, saca cuentas de cuánto supone al mes dibujar una novela gráfica de ciento y pico páginas, si solo cuentas con el mercado nacional.
Es más que evidente que dibujar comics supone una dosis extra de pasión por tu trabajo, y de que, como escuché decir recientemente a Howard Chaykin, nadie dibuja cómic como segunda opción. La parte buena es que los mercados internacionales son cada vez más asequibles y que el talento nacional es muy alto.

  • Y, para finalizar, ¿qué consejos le darías a alguien que quisiera dedicarse al medio?

El único consejo que me atrevo a dar es que, si te gusta dibujar cómics, y tienes verdadera afición, no lo dejes. Persevera en ello. Dibuja cada vez mejor, pero no olvides que se trata también de contar historias que interesen a los lectores, y eso es un extra que no está incluido en el dibujo. Si no tienes nada que contar o no sabes cómo, asóciate con un guionista, o adapta alguna obra (libre de derechos, o no), y adelante.

Muchísimas gracias por tu disponibilidad y tu tiempo. Ha sido un verdadero placer poder contar con tu participación en esta sección de entrevistas que inauguro contigo. Gracias de corazón, Bartolomé.



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lunes, 19 de marzo de 2018


Ha llegado el día de seguir con la entrevista que tuve ocasión de realizarle a Bartolomé Seguí. Si os habéis perdido la primera parte, en la que nos habla de su infancia y juventud como lector y de sus inicios profesionales, podéis leerla en este enlace.

En esta ocasión, Bartolomé nos hablará de su consolidación como autor y del reconocimiento profesional, con la obtención de varios premios, entre ellos el Premio Nacional del Cómic en el año 2009.

Ya sabéis: Tomad asiento, poneos cómodos y disponeos a disfrutar de lo que nos cuenta.


Entrevista a Bartolomé Seguí. 2ª parte


Consolidación y reconocimiento profesional


  • Nos situamos ya en el año 2008. Un año que -imagino- fue muy importante para ti. El año de la publicación de "Las serpientes ciegas". Un cómic que os aportó a Felipe Hernández Cava y a ti grandes éxitos, como los premios del Salón del Cómic de Barcelona o el Premio Nacional del Cómic, entre otros. ¿Qué significa tener premios de esta categoría? ¿Qué aportan aparte de la satisfacción personal del reconocimiento?

Cualquiera que diga que no le importan los reconocimientos, está mintiendo. La esperanza de que el trabajo que uno hace sea valorado subsiste detrás de cada trazo, aunque sólo sea al nivel de la satisfacción que da saber que uno está haciendo una buena obra. Evidentemente uno no puede plantearse su carrera a la caza de los premios, porque estos son, muy a menudo, una lotería que depende de muchas más cosas que los méritos intrínsecos de la obra: de la composición del jurado, de los méritos de otros trabajos, de los que se votó el año anterior... así que lo mejor es no pensar mucho en ellos.
El Premio Nacional fue sobretodo un regalo para mis padres en el sentido que les reconcilió con esa locura que mostré de chaval para dedicarme a esto de los tebeos. Lo mejor que tiene que te hayan concedido tal o cual premio, es que puedes olvidarte de ello y concentrarte en los que de verdad importa: que tu trabajo sea mejor que el anterior.

Las serpientes ciegas

  • Háblanos de "Las serpientes ciegas": Si mis datos no son erróneos, primero se publicaron tres capítulos en la revista BD Banda y luego la obra completa en un álbum (tanto en España como en Francia) ¿es así? ¿Cómo surgió este proyecto? ¿Cómo fue su desarrollo? ¿Cuánto tiempo le dedicasteis a "Las serpientes ciegas"?

Aunque siempre he tenido mucho trabajo en la ilustración, y que esta ha sido siempre más rentable que los cómics, nunca he podido dejar de pensar en proyectos de cómic. Hay que tener en cuenta que la crisis de los 90 se llevó por delante casi todas las revistas que hasta entonces permitían al autor ir publicando sus páginas y cobrar su trabajo mes a mes antes de que se recopilaran en un libro; a comienzos de nuevo siglo, el mercado había cambiado radicalmente y, como ahora, el autor debía presentar ya una obra totalmente acabada, y de bastantes más páginas que las 46 habituales de un álbum. Era el comienzo de la novela gráfica. Así que sacar adelante un proyecto suponía muchos meses de trabajo y una remuneración, si se enfocaba únicamente en el mercado nacional, a todas luces insuficiente.
Apuntar al mercado francés fue simplemente un ejercicio de supervivencia: si quería seguir en esto de los cómics debía realizar una obra más sólida y madura que la que había hecho hasta entonces. Tuve claro que el primer paso era contar buenas historias y que para ello (en mi caso), lo mejor era unirse a quien supiera escribirlas. La elección no me pillaba lejana, pues conocía a Felipe Hernández Cava, uno de los mejores guionistas que ha dado este país, para quien ya había dibujado algunos de sus guiones. Tenía claro que quería cambiar de registro haciendo una historia de género y le comenté que me gustaría dibujar una historia ambientada en el Nueva York de los años 30 (dio la casualidad de que ambos teníamos el mismo libro de la fotógrafa Berenice Abbot "Changing New York"), y que el protagonista, viajase a España para luchar en las brigadas internacionales en la guerra civil española. A partir de ahí, Felipe puso todo su talento en construir el excelente puzzle que fue "Las serpientes ciegas".
Kiko da Silva acababa de lanzar el proyecto de una nueva revista Bd Banda y le ofrecimos las páginas. Coincidió el primer número con el viaje a Angulema donde dejamos en la mayoría de las principales editoriales francesas, un dossier con esas primeras 8 páginas, y de vuelta en casa, ahí estaba el correo de Dargaud interesándose por el proyecto.
Una vez confirmada la publicación, Felipe y yo fuimos encadenando capítulos en un proceso que nos duró unos 15 meses.

Las serpientes ciegas

  • Casi todas tus obras anteriores eran en blanco y negro. ¿Es así? En cualquier caso, ¿cómo te enfrentaste por primera vez al color? Para esta obra en concreto ¿es importante el color? ¿Es un elemento más de su trama?

Mis primeras obras en blanco y negro son recopilaciones de historias publicadas en revistas. Mi primer trabajo en color fue la serie Héctor y Rita, publicada en El Víbora, pero por la crisis hizo que no se recopilara en libro.
Entre ese primer trabajo y Las serpientes ciegas, hay un cambio vital en el proceso de trabajo, y es el paso del color manual al color digital. Yo no soy nativo digital; de hecho coloreo como lo haría si empleara unas témperas o una acuarela, pero el trabajo con paletas digitales me ha permitido estructurarme mejor a la hora de atacar el color de una obra.
En Las serpientes ciegas el color es esencial, pues funciona como un elemento dramático más, que ayuda no únicamente a ambientar la época retratada, sino también apoya el trazo del dibujo para reforzar ese punto vintage.

Las serpientes ciegas

  • En alguna viñeta de esta historia, aparece la reproducción de un cuadro de un pintor conocido (no diré cuál, para no desvelar nada), ¿sueles utilizar obras de arte de otras disciplinas para inspirarte gráficamente, o para utilizarlas en la escena de la historia como mero decorado o como parte de la historia?

La pintura y el cine son siempre un referente al que acudo en todos mis trabajos. En Las serpientes ciegas, flota la presencia de Norman Rockwell, Edward Hopper, también el trazo de Daumier...
El caso que comentas tiene más relación directa con la historia concreta que cuenta el libro, y a punto estuvimos de no poder usarlo.

Hágase el caos. Lux

  • A esta obra le sigue "Hágase el caos" publicada en dos volúmenes. Obra guionizada una vez más por Felipe Hernández Cava. Se trata de una elaborada trama de espías en un contexto histórico muy concreto. ¿Exigió una investigación exhaustiva del periodo histórico y de los lugares en donde se desarrolla la trama? ¿Qué hay de cierto en lo que se relata en la obra?

Puedo asegurar que la investigación que realizó Felipe H. Cava del contexto histórico, conociéndolo, fue más que exhaustiva. En esta obra, Felipe vuelve a situar a un anónimo protagonista ante el arrollador paso de la historia, y, a través de una clásica trama de espías, aprovecha para explicar la convulsa situación yugoslava en la guerra fría que acabó generando uno de los peores conflictos bélicos en territorio europeo más reciente.
Hablar de certezas en Historia ya es más complicado, pues, ni aún con el paso de los años, el juicio de los acontecimientos -de este y de cualquier otro hecho histórico-, puede evitar el sesgo, bienintencionado o no, de que sea una mirada u otra quien juzgue. Pero sí, hay hechos de los episodios de Barcelona y en las cuevas de la batalla final que están bien documentados.

Hágase el caos. Umbra

  • Otra de tus obras es "Historias del barrio", en esta ocasión con otro guionista -Gabi Beltrán-. Para esta obra cambias completamente de género con respecto a tus dos obras anteriores que podríamos englobar dentro del género policiaco o de género negro. En "Historias del barrio" nos encontramos con unas memorias autobiográficas del propio guionista de la obra Gabi Beltrán. Llama la atención que Gabi, siendo él también dibujante, haya preferido que lo dibujaras tú y no él. Supongo que la pregunta se la tendría que hacer a Gabi, pero seguro que tú sabrás algo al respecto. ¿Nos lo cuentas?

Bueno, con Historias del barrio vuelvo a esas historias autobiográficas y costumbristas como las que comencé a publicar en El Víbora; aunque esta vez lo haga con la biografía de otra persona, marcada por una infancia mucho más difícil. Conozco a Gabi desde cuando él comenzaba a dibujar y, en las quedadas que a veces hacíamos los dibujantes que estamos en Mallorca, escuchábamos algunas de sus historias. Cuando más adelante él comenzó a relatarlas en su blog, muchos le dijimos que tenía que dibujarlas. Si has leído el libro puedes entender que son historias de una infancia difícil a la que no tiene que ser fácil enfrentarse y Gabi no se sentía con ganas y fuerzas de sumergirse con toda la intensidad que supuso meses de trabajo de dibujar los dos tomos. Le dije que si él escribía el guión yo me ofrecía a dibujarlo. Nos presentamos al Premi Ciutat de Palma de Còmic en su primera convocatoria y ganarlo fue el acicate definitivo para ponernos a ello.

Historias del barrio

  • Es cosa mía, o en "Historias del barrio" tu estilo gráfico varía con respecto a "Las serpientes ciegas" o "Hágase el caos", e incluso el coloreado es totalmente diferente. Corrígeme si me equivoco. Si es así ¿cuál es el motivo de ese cambio?

Durante muchos años estuve buscando un estilo que me definiera, pero siempre me ha gustado cambiar de trazo y adaptarme a lo que creo que le va mejor, gráficamente, a la historia. Quizás esa capacidad de adaptación ha permitido que haya colaborado en revistas y trabajos tan diferentes. En este caso, las Historias de Gabi eran muy duras: marginación, delincuencia juvenil, malos tratos, prostitución, drogas... pero, lo que más sorprende de ellas, es que, contrariamente a lo que parece, todas destilan una gran ternura y respeto por los personajes que retrata. Esa capacidad de la escritura de Gabi de superar lo personal y convertir las andanzas de la pandilla de chavales en el barrio chino de Palma en algo universal es lo que cautiva del libro. Podíamos haber optado por un dibujo más realista, pero creo que hubiera quedado una historia demasiado dura y estuvimos de acuerdo en reforzar esa ternura y optamos por un dibujo más naif e ingenuo.
El coloreado es de Gabi Beltrán, así que es una historia totalmente a cuatro manos.

Historias del barrio. Caminos

  • Háblanos ahora de "Las oscuras manos del olvido", con guión de Felipe Hernández Cava, y con ETA de telón de fondo. ¿Cómo surge la idea de tratar esta temática? ¿Cómo afrontáis el tema, desde qué punto de vista?

Hay que decir que en nuestra relación con Dargaud siempre tuvimos total libertad para decidir los temas de cada uno de nuestros trabajos. Cuando Felipe me entrega las últimas páginas de guión de Hágase el caos, me propone cerrar su trilogía de personajes batidos por la Historia, con un álbum que dé voz a las víctimas de ETA. Como pasa en casi todos los conflictos, cuando llega el momento de cerrar las heridas, la memoria de las víctimas suele ser la primera sacrificada en aras de una pretendida reconciliación.
Anunciada la tregua de ETA, estábamos comenzando a asistir a los primeros relatos de esa mancha negra en nuestra historia reciente, y ese libro fue nuestro particular homenaje a esas víctimas que corrían el peligro de ser olvidadas. Felipe, reconocido admirador de Albert Camus, tejió una precisa historia de venganza ejecutada a través de un asesino de la mafia marsellesa, sin escrúpulos, pero con honor, que, en su búsqueda de la sombra, recorre los escenarios humanos que padecieron el terrorismo.
Las oscuras manos del olvido intenta rescatar de ese olvido a las víctimas de cualquier conflicto, a la vez que denuncia ese silencio cómplice de una sociedad enferma, como lo es la ciudad sitiada por la peste de la famosa novela de Camus.

Las oscuras manos del olvido

  • ¿Fue difícil publicar esta obra por su temática? Una vez publicada ¿cómo fue recibida?

Bueno, lo valiente hubiera sido hacerlo en los años de plomo. ETA había anunciado 3 años antes el “cese definitivo de la actividad armada”, así que, aunque seguía siendo un tema espinoso, había cierta tranquilidad, y nos pareció un buen momento para decir la nuestra. Creo que recibimos halagos y críticas a partes iguales de la derecha y de la izquierda, así que asumo que fue una obra cuando menos incómoda para todos. Lo que en cierta manera nos satisface. Prefiero los matices al blanco o negro, y, aunque nuestra postura es menos reconciliadora que la que muestra Isusi en He visto ballenas, me reconforta pensar que dejamos escrito algo necesario.

Las oscuras manos del olvido

  • Que yo sepa, en España solo se publicaron dos cómics hasta la fecha sobre el tema de ETA, uno es este y el otro es "He visto ballenas" de Javier de Isusi. Ambas publicadas curiosamente el mismo año -2014- y ambas muy diferentes. ¿Por qué crees que se tocó este tema en el noveno arte en tan pocas ocasiones? ¿Cómo lo ves?

En 2012 Ramón de España y Sagar Forniés habían publicado La ola Perfecta en la que ya aparece el tema del terrorismo de ETA, aunque pese más en la trama esa historia de amor y redención. Que aparecieran dos cómics con esa temática tan de actualidad en tan breve espacio de tiempo, creo que fue síntoma de la madurez del cómic para tratar cualquier asunto.

Las oscuras manos del olvido

  • Y llegamos a tu última obra publicada hasta la fecha. "Tatuaje", adaptación de la novela de Alberto Vázquez Montalbán, protagonizada por Pepe Carvalho, con guión de Hernán Migoya. ¿Cómo surge este proyecto? ¿Quién o quiénes deciden emprenderlo y eligen quienes serán su guionista y su dibujante?

He de decir que soy el último en apuntarme al proyecto, cuando el guión de la primera novela ya está acabado y su adaptación en cómic, aprobada.
Por lo que sé, la cosa se materializa en un encuentro entre Daniel Vázquez Salles (hijo de Manuel Vázquez Montalbán) y Hernán Migoya, en la que este le propone adaptar al cómic las novelas de Pepe Carvalho. Sorprendentemente, la literatura española tiene pocos personajes con tanto empaque como Pepe Carvalho, de quien se habían hecho numerosas adaptaciones cinematográficas, pero nunca se había planteado la posibilidad de pasarlo a viñetas. Hernán pasa la propuesta a Norma editorial quien cierra con Balcells, la agente de Montalbán, la adaptación de las tres primeras novelas, y a mí me llega el guión como una oferta que no puedo rechazar.

Carvalho. Tatuaje

  • ¿Es la primera vez que trabajas en una adaptación de una novela? ¿Se trabaja igual que en cualquier otro caso o no? ¿Cuántas adaptaciones haréis de las novelas protagonizadas por Pepe Carvalho?

Sí. El trabajo es básicamente el mismo. Digamos que, en el caso de Carvalho, la importancia de la obra de Manuel Vázquez Montalbán y de un personaje de tan carismático como Pepe Carvalho, impone un poco más de respeto. De momento hemos firmado para adaptar las tres primeras novelas: Tatuaje, La soledad del mánager y Los mares del sur.

Carvalho. Tatuaje

  • ¿En qué andas ahora? Imagino que, liado con el segundo tomo de la serie de Pepe Carvalho, ¿no? ¿Lo compaginas con algún otro proyecto?

Como dices, por lo que hace a cómic, estoy totalmente centrado en el segundo Carvalho. La soledad del mánager. Trabajar en una serie tiene sus obligaciones, y una de ellas es el calendario. Hasta Carvalho, no tenía ninguna apretura de agenda por parte de la editorial, trabajaba a mi ritmo y eso permitió, compaginar Hágase el caos con Historias del Barrio, y Las oscuras manos del olvido con Historias del Barrio. Caminos.
Es también una cuestión económica. Dibujar un cómic es una labor inmensa, muy mal pagada, en proporción, si la comparamos con la ilustración. Así que no puedo dejar de lado encargos que ayudan a pagar la hipoteca. Ahora mismo es imposible trabajar en dos libros a la vez.

Carvalho. Tatuaje
Hasta aquí la segunda parte de la entrevista. 
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martes, 13 de marzo de 2018


Hoy, tengo el inmenso placer de presentaros a uno de los dibujantes españoles más conocidos y reconocidos de nuestro país. Autor -entre otras- de obras como Historias del barrio, con Gabi Beltrán, o Las oscuras manos del olvido, Hágase el Caos y Las serpientes ciegas, con Felipe Hernández Cava. Y que actualmente está inmerso en el segundo volumen de la adaptación a cómic de la serie de Vázquez Montalbán protagonizada por Pepe Carvalho, con Hernán Migoya como guionista.

Hoy, tengo el honor de presentaros a un dibujante, nacido en Palma de Mallorca, que ha tocado y/o toca prácticamente todos los ámbitos de su profesión: dibujante de cómics, dibujante de tiras de prensa, ilustrador, editor, ... Un autor que en su faceta como dibujante de cómic fue merecedor de varios premios, entre ellos, el prestigioso Premio Nacional del Cómic en el año 2009, por "Las serpientes ciegas", guionizada por Felipe Hernández Cava.

Hoy, tengo el privilegio de presentaros a Bartolomé Seguí.

En esta primera parte de la entrevista que tuve la oportunidad de realizarle, Bartolomé Seguí nos hablará de su infancia y juventud como lector y de sus inicios profesionales.

Sin más preámbulos, os dejo con Bartolomé Seguí. Tomad asiento, poneos cómodos y disponeos a disfrutar de lo que nos cuenta.


Entrevista a Bartolomé Seguí. 1ª parte


Bartolomé Seguí como lector


  • ¿Cómo era Bartolomé Seguí de pequeño? ¿Qué le gustaba hacer? ¿Qué tebeos leía? ¿Dibujaba mucho? Cuéntanos un poco tu relación con el tebeo y el dibujo en tu infancia.

Las distracciones para un niño a finales de los 60, aparte de jugar a pelota o al futbolín con los amigos, eran el cine y los tebeos. De estas primeras lecturas de las revistas infantiles que se publicaban en aquellos años: TBO, Pulgarcito, Mortadelo, etc... salió una pasión por el dibujo y las viñetas que fue acaparando cada vez más los ratos libres. Dibujar tebeos era la manera más fácil y rápida de inventar y explicar historias.

  • Ya de jovencito ¿seguías leyendo cómics y/o dibujando, o tus aficiones eran otras? ¿Cuáles fueron tus autores u obras de cabecera en tu juventud?

Siempre estaba dibujando historietas; copiando a los autores o personajes que me gustaban: Lucky Luke, Asterix, el corsario de hierro, Zarpa de acero, Spiderman... hasta que a mediados de los 70 llegó el descubrimiento de autores ya fetiche: Moebius/Gir, Muñoz y Sampayo, Breccia, Hermann... que abrieron otra perspectiva y el deseo de que yo quería dibujar lo que ellos.

  • Actualmente ¿Sigues leyendo cómics? ¿Qué obras nos recomendarías de lo último que cayó en tus manos?

Mucho menos que antes. Cuando dibujar cómics pasó a ser un trabajo y a ocupar casi la totalidad de mi tiempo, intento, cuando la agenda me deja, desconectar del medio y buscar aficiones que me saquen de casa. El último que he leído es Escapar de Guy Delisle, aprovechando que vino de invitado al CòmicNostrum, el festival de comic que organizamos en Palma.

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Los inicios profesionales


  • ¿En qué momento y por qué decides dedicarte al cómic? ¿Cómo te formaste para convertirte en dibujante?

Siempre digo que me he dedicado al cómic inconscientemente. Simplemente me gustaba dibujarlos. Fui a la Escuela de Artes y Oficios de Palma, y hice el curso de cómic de rigor en una academia a distancia (porque los cómics no se enseñaban entonces en las escuelas), pero en ningún momento me planteé hacer del dibujo de historietas una profesión.

Algunas de las primeras obras de Bartolomé Seguí

  • ¿Cómo fueron tus inicios en el mundo del cómic? ¿Cuál fue tu primera incursión profesional?

A finales de los 70 apareció una historieta mía en la revista Senda del cómic, que tenía un espacio para que los aficionados enviaran sus pinitos; ese fue el primer cobro por unas páginas: 20.000 pesetas por 4 páginas. Ya en Barcelona, donde había viajado para estudiar pintura en La Massana, aprovechaba las tardes para dibujar mis historias y probar suerte en el circuito de editoriales. Por una divertida casualidad, coincidió que Manfred Sommer, Leopoldo Sánchez y Fernando Fernández abrían una academia de cómic, y la hija de Fernando, que iba a clase conmigo, me invitó de figurante para un video promocional que estaban preparando. Llevé mis páginas conmigo y ahí empezó mi primera colaboración profesional en una revista que habían comenzado a editar llamada Metropol. Ese estreno coincidió también con la aparición de la revista Madriz, que dirigía Felipe Hernández Cava y que supuso también una plataforma para trabajos más experimentales, más relacionados con el conocimiento artístico que aprendía en La Massana, y de ahí a El Víbora, Cairo, y hasta hoy.

A salto de mata

  • ¿"A salto de mata" (1989) fue el primer álbum que pudiste publicar? ¿Qué significó esta oportunidad para ti?

Sí. Tenía varias historias del personaje Simón Feijoo y la posibilidad de recopilarlas y publicar ese primer álbum fue lo más, como entrar en una liga superior: el primer libro al que aspira cualquier principiante.

¿Coca o ensaimada?

  • ¿Quién es Simón Feijoo? ¿Qué significó para ti este personaje? Más adelante se publicaron más obras protagonizadas por Simón Feijoo ¿Cuántas y cuáles fueron?

Simón Feijoo nació justamente de mi gran afición a la novela negra, influencia absoluta de las lecturas de Pepe Carvalho en las que, por primera vez, un detective igual de molón que Sam Spade o Phillip Marlowe, se manejaba en ambientes reconocibles en una ciudad como la que en esos años yo también estaba descubriendo: Barcelona. Era un personaje amoral, cutre y casposo, que investigaba casos de medio pelo en la Barcelona preolímpica. Simón Feijoo es uno de mis personajes al que tengo más cariño y que protagonizó dos libros más: ¿Coca o ensaimada?, con guión propio, y Cohibas connection, con guión de Carles Santamaría. Comencé en su día otra historia con guión de Andreu Martín, otro gran especialista en novela negra, pero coincidió con la aparición de Torrente, el personaje de Segura. Torrente era como Feijoo multiplicado por mil, así que me pareció que a su lado, Feijoo quedaba como un pijo, y lo aparqué.

Cohibas Connection

  • Trabajaste para la revista El Vibora ¿Cómo fue ese periodo? ¿Qué obras dibujaste para la revista? ¿Alguna de esas historias se publicó posteriormente recopiladas en un álbum?

A mediados de los 80 había una efervescencia en cuanto al cómic con muchas revistas en el mercado. Puede que no existiera el reconocimiento actual hacia el cómic, pero sí había muchas oportunidades para publicar. Josep Mª Berenguer, el editor de El Víbora, recibía a los dibujantes aspirantes cada jueves en la editorial, y yo le mostraba mis páginas esperando esa oportunidad, que, tras tanto insistir, supongo se sintió obligado a darme. Después de tres o cuatro historias independientes, tuve la posibilidad de dibujar una serie Lola y Ernesto, fue un retrato costumbrista de una juventud en una ciudad que descubría su modernidad. La revista recopiló esas historias en un álbum. Rita y Héctor, ya en color, fue la continuación de esas historias y personajes. Se publicó en las páginas de la revista, y en un suplemento dominical en el diario El observador, pero la crisis de los 90 ya comenzaba a azotar el mercado y no se recopiló en álbum.

Lola y Ernesto

  • No fue la única revista en la que colaboraste, también lo hiciste, por ejemplo en El Jueves (entre otras muchas). ¿Qué hiciste en El Jueves? ¿Cuándo tuvo lugar esta colaboración?

A raíz de las historias de Lola y Ernesto y de Héctor y Rita, me convertí en una especie de cronista de la Barcelona de los 90, y comencé a publicar una página semanal en la Guía del ocio que se repartía con la edición en Cataluña del diario El País. En ellas recuperaba a un personaje secundario que había aparecido en una de las historias de Lola y Ernesto. Luigi y su grupo de amigos eran unos "modernos" madurando hacia los 30, ya con familia y responsabilidades y había mucho de autobiográfico en sus andanzas. Estuve tres años con esa colaboración, mientras el mercado editorial temblaba. Fueron años alejado de los circuitos habituales del cómic, y, cuando decidí reintegrarme, acepté la oferta que me hicieron para colaborar en El Jueves. Eran años de cambio, con mi regreso a Mallorca y la adaptación a una nueva realidad, también familiar, y apenas publiqué 9 o 10 historias.

Luigi es Luis

  • Además, dibujaste tiras de prensa en diferentes periódicos. ¿Cómo fue la experiencia?

Carles Santamaría, que me había seleccionado para las historias de Luigi es Luis en El País, había entrado en la redacción de El Observador, un diario que tuvo corto recorrido, pero durante el cual, tanto Carles, como Vicent Sanchís, su director, hicieron una apuesta por el cómic, recuperando el espíritu de la prensa americana y publicando un surtido de tiras de prensa. Carles me pidió una tira de continuará para los meses de verano, y así salió ¿Coca o ensaimada? una historia de Simón Feijoo. Esas tiras tuvieron una continuidad en el verano siguiente, y aquí se ofreció el propio Carles a hacer para Feijoo un guión enrevesado de su experiencia en Cuba: Cohibas connection. La recopilación de esas tiras (que también se publicaron en Diario 16 y en el Última Hora), la publicó Edicions de Ponent en sendos álbumes.

Revista trimestral de cómic infantil "Esquitx"

  • También tuviste experiencia como editor. ¿En qué consistió? Háblanos un poco de ello.

Había publicado algunos libros ilustrados para Publicacions l'Abadia de Montserrat, una editorial en Barcelona que también editaba el Tretzevents, una revista de comics infantil en catalán al estilo del Cavall Fort. Tenía amistad con la directora y siempre que iba a verla me comentaba que deberíamos proponer a las instituciones de Baleares editar una publicación para los niños de las islas, y así, con el Camacuc que editaban en Valencia, tener los tres territorios de habla catalana su revista. En el Tretzevents publicaban ya algunos dibujantes Baleares, y conocíamos algunos más como para poder cubrir las entregas sin sudar mucho, así que Sonia Delgado y yo nos tiramos a la piscina, y, sin experiencia previa, presentamos la propuesta de hacer una revista trimestral, dirigida principalmente a las escuelas, y así, en diciembre del 2000 nació el Esquitx.

Mi primera historia de España ilustrada

  • No sólo trabajas como dibujante de cómics, sino que además de haber trabajado como editor y como autor de tiras de prensa (como vimos anteriormente), también trabajas como ilustrador. ¿Qué tipo de trabajos realizaste en este campo? ¿Sigues realizando trabajos de ilustración?

Comencé ilustrando una serie de novelas históricas para Publicacions l'Abadia de Montserrat allá en los 90 y, a partir de ahí he perdido ya la cuenta, pero deben rondar unos 50 libros, sin contar todos los libros de texto que he hecho y sigo haciendo para casi todas las editoriales: Santillana, SM, Cruïlla, Teide, Larousse, Langenscheidt, La Galera...

Serra de Tramuntana

  • Y llegó el momento del mercado franco-belga ¿Cuál fue esa primera obra que te abrió las puertas de ese mercado? ¿Cómo surgió la oportunidad?

Había intentado durante años, posiblemente sin acabar de creérmelo, preparar un proyecto junto a Jorge Zentner para el mercado francés. Pero eran años en los que tenía mucho trabajo de ilustración, a los que se añadía mi tarea de coeditor de una revista infantil, así que eran páginas que se dilataban demasiado en el tiempo y nunca acabaron de cuajar. Fue cuando la editorial Paquet compró los derechos de El sueño de México, para publicarla en Francia, que asistí de primera mano a algunos festivales y me di de bruces con la realidad de que el mercado francés estaba a años luz del nuestro, y que, si quería continuar en esto de los cómics, tenía que hacerlo con la mirada puesta en ese mercado.

El sueño de México
Hasta aquí la primera parte de la entrevista. 
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